miércoles, 30 de julio de 2008


Así empieza este blog

Hace poco más de un año me picó el bichito del blog mientras leía el primer post de “Busco Novia”, de Renato Cisneros. Ni bien cerré la bitácora del portal de El Comercio, comencé a delirar con que algún día yo también llegaría a ser un blogger: que podría publicar lo que escribiese y que siempre habría alguien que quisiese leerlo, que ganaría mis chivilines haciendo lo que me gusta y que, por si fuera poco, alcanzaría un poquito de fama. Lo curioso es que no sabía a ciencia cierta qué era un blog. Pero no importaba. Estaba delirando. Así que sospeché que estos sitios web eran un espacio para escribir sobre algo que te llamara más que la atención y sobre el cual tuvieras un mínimo conocimiento. Así pues, con esta definición para pensionistas de la 20530, me sentía listo para inaugurar mi propio blog.
Felizmente, al cabo de unas horas, recobré el conocimiento y me di cuenta que no podía seguir comportándome como una mocosa CyZone. Si habría un blog motivado sólo por la emoción de hacer algo novedoso, corría el riesgo de convertirme en un advenedizo, un charlatán, un emo de la blogósfera. Por tanto, si quería llegar a ser un blogger respetado primero tenía que serenarme, luego leer más de un post del mismo blog y finalmente pensar si valdría la pena abrir una bitácora. Era, pues, hora de ponerme las pilas.

Pasaron los meses y nunca me puse las pilas. Siempre tuve algo más importante que hacer, una urgencia que atender, una necesidad que satisfacer. Cuando no tenía que entrevistar a alguien para el noticiero de la facultad, debía leer arrobas de separatas y resúmenes para los exámenes de Semiótica y Sociología; todos los días estaba obligado a viajar durante una hora en dos combis y un “Chino” si quería llegar de mi casa a la universidad, y de la universidad a mi casa; en mis primeros días en ÚTIL, tenía que llamar a malhumorados gerentes de marketing para rogarles que reciban la revista; siempre intentaba no llegar tarde una vez más a las citas con Suan (mi heroica enamorada); no podía dejar de comer, dormir, bañarme, hacer el dos; me era imposible vivir sin conectarme al Messenger por al menos una hora al día. Estaba convencido de que veintucuatro horas al día no eran suficientes para vivir.

Pero había otra razón, acaso más importante, por la que mi blog se estaba convirtiendo en un mero deseo. Un día encontré esta advertencia en la generosa Wikipedia: “Un blog, o en español también una bitácora, es un sitio web periódicamente actualizado”. Después de leerla, inevitablemente contraje las nalgas, y de inmediato recordé los recientes fracasos de mi vida escribana. Temí que este primer post acabase enterrado en alguna carpeta de “Mis documentos”, como mi diario, un par de cuentos y un ensayo que apenas había comenzado. Y es que debo confesar que soy muy dejado, confiado, tardón, calmoso y dormilón como para poder actualizar un sitio web de manera periódica. Siendo más sincero, soy un perezoso. Y no es que desconfié de mí mismo, sino que ya he demostrado tener incapacidad para hacer cosas que requieren de cierta dedicación periódica. Ni si quiera puedo tomar el Codipront cada ocho horas. (Quizá por eso todavía no me calma la tos de preso que me está vapuleando hace tres semanas).

Pero bueno, esta entrada de debut no pretende ventilar mis defectos. Lo que quiero es revelar el verdadero y profundo origen de este blog. Cómo y por qué decidí finalmente abrirlo. Qué me hizo trascender del deseo a la acción. Al grano de una vez. Este blog es producto de la piconería y la ociosidad. Sí, la piconería y la ociosidad. Las ganas de tener un blog estuvieron ahí desde un principio; el problema fue que nunca tuve cuatro días consecutivos de ocio que pudiesen soportar la pataleta de un manganzón engreído como yo.
Primero explico la pataleta. Hace una semana ni me acordaba que un “bichito” me había picado. El pasado domingo 20, sin embargo, mientras contestaba un cuestionario sobre el periodismo para el blog “Sólo uno más del montón” (http://solounomasdelmonton.blogspot.com/) de mi bella amiga Vanessa Araníbar, sentí algo que no llegaba a ser envidia ni ambición; un sabor amargo entre los dientes. Sin haber jugado, me estaba sintiendo derrotado, un perdedor. Deseaba ser Vanessa, no ser yo. Me estaba “piconeando”. Comencé a pensar que así como ella, yo también podía tener un lugarcito en el ciberespacio. Me dieron ganas de poner la dirección de mi blog como mensaje personal de mi sesión del Messenger, ahí en ese cuadrito debajo del nick. Pero no tenía un blog. Ni siquiera había pensado en un tema. Entonces se me ocurrió escribir sobre el amor, el desamor, la niñez, el barrio, la adolescencia, el colegio, la pornografía, la universidad, el sexo, el trabajo, los años 90. Incluso pensé que sería buena idea resucitar mi diario. (Sí, fue una huachafada). Pero nada me convencía. Y nada me convenció por completo después de nueve días.
Ahora vamos con los cuatros días de ocio. Después de revolcarme en cuchucientos temas, el sábado 27 ya estaba decido a escribir sobre el Perú de los años 90. Al día siguiente, ya tenía un nombre para el blog noventero -que por razones de posible utilidad en el futuro y por temor a los copiones, no revelaré-. Sin embargo, el lunes 29 desperté sin ganas de contarle a nadie cómo fue nuestro país durante la última década del siglo XX. Los 90s eran, sin duda, un tema interesante, pero no me satisfacía por completo. Además, también quería darle a las cosas de hoy un espacio en el blog. Por tales motivos, después de ver el desfile de Fiestas Patrias por el canal 4, resolví escribir de todo un poco, sin saber exactamente qué. Así pues, con la piconería en dilatación diez, sólo faltaba darle un nombre al blog para que nazca con bien.

Y es así como desde hoy existe un blog más en la web y un picón menos peligroso en el mundo. Quizá “Rápido pero despacio” sea un nombre tonto para un blog, pero me gusta y tiene una razón de ser -que próximamente explicaré-. Por lo pronto, adelanto que “Rápido pero despacio” es un tributo a mi mamá, una señora muy renegona pero incomparablemente encantadora. Y en cuanto al tema de esta bitácora, sigo pensando que habrá de todo un poco, sin saber exactamente qué. Lo que de todas maneras no habrá será algún disparate sin un porqué.

6 comentarios:

Vanessa Aranibar D'Uniam dijo...

Te pego si dices de nuevo que te estabas piconeando. Los blogs son un vicio, después te darás cuenta. Es como un tamagochi que deseas revisar cada cinco minutos para saber si aún sigue vivo.
Nunca me canso de leer tus cosas.
Nunca me canso de saber de ti.
Pero por favor...RETRACTATE de lo de Repato, ok? xD
Te adoro.

orfeomatias dijo...

estupendo...tucutin...no lei ni mierda...es mucho...me conformo con tu escrute de 2do escrutinio...solo la pregunta 2a...ji

Filoterario dijo...

"Me dieron ganas de poner la dirección de mi blog como mensaje personal de mi sesión del Messenger, ahí en ese cuadrito debajo del nick" (Curico: 2008:65)jajajaja buena pedrito!!!!

Eduardo Yalan!

Vanessa Aranibar D'Uniam dijo...

Si no actualizas pronto, pierdes.

Filoterario dijo...

oe cuelga algo animal!!1 que crees que no somos una cultura que detesta de sobremanera lo lento?.....jajaa me dijiste el sabado!!!!

Anónimo dijo...

Oye Pajerus Empedernidis, Vane tiene razón al decir que los blogs son un vicio. Pero para ti el vicio es la paja....

ACTUALIZA TU BLOG!!!!!

Cheka este que está pijón

http://elblogdeunpijon.blogspot.com